Τρίτη, 9 Σεπτεμβρίου 2014

Canon literario y traducción literaria. El caso de la traducción de la literatura española al griego, por Konstantinos Paleologos

El término canon, aplicado a un sistema literario, se emplea, como es sabido, para definir a los autores y las obras aquellos que según la “industria” cultural constituyen un objeto privilegiado de lectura y estudio. La pregunta que plantea este trabajo es si dicha jerarquización, que tiene vigencia y ejerce influencia intra muros, esto es, dentro de un sistema literario concreto, tiene la misma vigencia y ejerce la misma influencia fuera de sus “fronteras” y, sobre todo, en un ambiente lingüístico y cultural bastante distinto. Por eso, nos proponemos seguir los pasos de la literatura española de los siglos XX y XXI, en España y, a través de las traducciones, en un país tan cercanamente lejano como Grecia.
Estos son algunos de los temas que enfocaremos desde la “experiencia griega”: ¿Qué escritores se traducen? ¿Cuánto tiempo tardan en ser llevadas al griego las obras de la literatura española que se traducen con respecto a la fecha de su aparición? ¿Cuál es la resonancia que han tenido dichas obras en Grecia? ¿Hay escritores sobresalientes, según el canon literario vigente en España, que no han sido traducidos al griego? Y, por el contrario, ¿hay escritores españoles “ignorados” u olvidados en su patria que han sido traducidos al griego? ¿Qué escritores españoles se traducen en tiempos de la crisis actual? ¿Cuál es el papel del traductor en el proceso de consagración de un escritor en un país extranjero?
        En este ensayo nos hemos limitado a la poesía, teatro y, sobre todo, la narrativa que se ha editado en formato libro (hacemos esta matización porque una parte significativa de las traducciones de obras literarias españolas ha sido publicada en revistas literarias y en Internet).
        Generalmente se piensa que hoy en día en Europa hay cinco literaturas modernas mayores de las cuales dos, y no es coincidencia que sean las más meridionales, o sea la española y la italiana, juegan un papel secundario con respecto a las otras tres.
 No obstante, en Grecia, con respecto a la traducción y difusión de obras literarias extranjeras, se observan algunas particularidades. Veamos la siguiente lista que presenta el número de novelas traducidas al griego durante los años 2009, 2010 y 2011, por países y lenguas[1]:

                                                       2009             2010              2011

British & English-language             134             120            117
U.S.A.                                          152             160            164
French & French-language               82               49              63
Spanish                                         17               16                9
Spanish-language (Latin America)   16                12                9
Italian                                           18                19              18
German & German-language           14                14              15
Russian                                         11                20              19
Swedish                                        7                   3              11
Turkish                                         3                  12               6
Arabic                                           6                   3                5
Portuguese & Brazilian                    4                   3                5
Serbian                                         3                   1                3
Other languages                           28                  21              19
Observamos el claro predominio del inglés, la indiscutible segunda posición del francés, el tercer puesto de la narrativa rusa (debido a la reedición de obras de novelistas clásicos, un valor seguro en tiempos de crisis), el empate técnico de los otros tres idiomas (alemán, español e italiano) y el auge del sueco (debido sobre todo a novelas policiacas).
Con respecto a la literatura española del siglo XX y principios del siglo XXI, se han publicado en Grecia, hasta diciembre de 2012, unas 500 obras, entre novelas, libros de cuentos literarios y minicuentos, poesía y teatro. En las primeras décadas del siglo XX las obras literarias españolas que se traducían al griego no superaban las 5 por decenio, es decir, apenas se editaba una obra cada dos años. Esta situación empezó a cambiar radicalmente a partir de los años 80, cuando se editaron veinte obras, para pasar luego a las noventa de la década de los 90, a las doscientas sesenta de la primera década del siglo XXI y a las setenta en lo que llevamos de esta.
La literatura española del siglo XX tardó bastante en llegar a Grecia. La primera obra que se tradujo al griego, según nuestros datos, es Sangre y arena de Vicente Blasco Ibáñez. La obra se publicó en Grecia en 1926, es decir dieciocho años después de su aparición en España, en 1908. Seguirán Mare nostrum (1928) y Los enemigos de la mujer (1930) del mismo autor. No obstante, el primer gran acontecimiento del viaje de la literatura española contemporánea hasta Grecia y en griego es, nada más y nada menos, la traducción de poemas de Unamuno, Jiménez, A. Machado y de la mayoría de los poetas de la generación del 27 (Lorca, Alberti, Salinas, Aleixandre, Altolaguirre y otros) por el mismísimo Nikos Kazantzakis, traducciones que vieron la luz en la revista literaria griega Κύκλος, en los años 1933 y 1934.
Así es como entra en Grecia por la puerta grande y, además bastante temprano, el fenómeno “García Lorca”, es decir, el escritor español más traducido, conocido y leído en Grecia, donde se ha editado casi la totalidad de su obra poética y teatral (más de 70 títulos). Para comparar la popularidad de la obra lorquiana en Grecia con la de otros poetas de su generación, basta decir que de Cernuda se han editado sólo dos poemarios, de Alberti otros dos y de los demás absolutamente nada.
En este punto, quisiéramos hacer hincapié en el papel que han desempeñado los traductores en la difusión de su obra. Aparte de por Kazantzakis, Lorca ha sido traducido por algunos de los poetas griegos más prestigiosos (Takis Varvitsiotis, Nikos Gatsos, Manolis Anagnostakis, etc.) circunstancia que, sin duda, facilitó considerablemente, la aceptación de la obra del poeta granadino por el público lector griego.
A partir de la década de los 50, empiezan a traducirse al griego (y editarse en formato libro) algunos de los escritores más sobresalientes del siglo XX, esto es, J.R. Jiménez, Unamuno, Valle-Inclán, A. Machado o Gómez de la Serna. El primer libro de Juan Ramón Jiménez (Platero y yo) se traduce por Iulía Iatridi (una de las traductoras más célebres de la literatura española al griego) en 1956; siguen tres colecciones poéticas más: Dios deseado y deseante (1984), Hacia otra desnudez (1999), ambas traducidas por el escritor Costas Tsirópulos y una Pequeña antología poética.
El primer libro “griego” de Unamuno no llega hasta 1964: se trata de La niebla traducida por Iulía Iatridi. Siguen Jugador de ajedrez en 1972 y Abel Sánchez, en 1994, ambos traducidos por Iulía Iatridi. La misma traductora presenta al público griego a otro gran autor del siglo XX, es decir, a Ramón del Valle Inclán. En la década de los 70 (aunque no se sabe la fecha exacta ya que no figura en libro) se edita Divinas palabras (todas las demás obras de Valle Inclán que han sido traducidas al griego salen en la primera década del siglo XXI, sin embargo sigue sin haber versión en griego de la obra maestra de don Ramón, Luces de Bohemia, una obra con la que no se ha atrevido a medirse, hasta ahora, ningún traductor griego).
El ya mencionado Costas Tsirópulos es asimismo el primer traductor en Grecia de un poemario de Antonio Machado, se trata de Poesías y su versión en griego data de 1972. Por último, Ramón Gómez de la Serna, otro de los grandes nombres de la literatura española de la primera mitad del siglo XX, se edita por primera vez en Grecia en 1995, aunque bien es verdad que sus greguerías (el libro que acabamos de mencionar es una antología de ellas) se habían difundido en Grecia desde los años 30.
De los narradores y poetas españoles que aparecen después de la guerra civil podemos decir que la mayoría tardó mucho en ser traducida al griego e incluso hoy siguen siendo muchos los autores importantes de las décadas de los 40, 50, 60 ó 70 que todavía no han “visto” un libro suyo en griego (Ramón Sender, Max Aub, Francisco Ayala, Antonio Buero Vallejo, Gabriel Celaya, la inmensa mayoría de los poetas de la generación de los 50 y de los novísimos, etc.).
Camilo José Cela se tradujo en 1989, esto significa que fue necesaria la concesión del premio Nobel para que el narrador más importante del siglo XX fuera llevado al griego. Fueron editados casi simultáneamente La familia de Pascual Duarte (traducida por Ismini Kansí, una de las traductoras contemporáneas más célebres) y La colmena. Cela no consiguió conquistar al público lector griego ya que tanto estas dos obras como La madera de boj han pasado desapercibidas incluso por los propios críticos literarios. Miguel Delibes y Gonzalo Torrente Ballester, por su parte, no han tenido mejor suerte en su “aventura” griega. Tanto Los santos inocentes (2001) y El hereje (2003) del primero, como Crónica del rey pasmado (2007) del segundo no han conseguido en Grecia el éxito que se merecen. En el mismo año, 2007, se publica también la traducción al griego de la novela-mito de Carmen Laforet Nada (bajo el título Abismo por influencia francesa) que no vende pero por lo menos atrae el interés de los críticos literarios.
Pasando a los novelistas de la generación del realismo social de los años 50, se empezó con Jesús Fernández Santos (Extramuros, 1989, Los jinetes del alba, 1996) y siguieron Carmen Martín Gaite (Nubosidad variable, 1999, Lo raro es vivir, 2000) Ignacio Aldecoa (El corazón y otros frutos amargos, 2005) Sánchez Ferlosio (Industrias y andanzas de Alfanuí, 2007). El Jarama, a pesar de la fuerte presión que han ejercido a las casas editoriales varios traductores, todavía no ha sido traducida.
Pasando a los autores experimentalistas de los 60, detectamos un dato curioso: han sido traducidos al griego bastante más tarde con respecto a su aparición en el panorama literario español (hecho que, por otro lado, constituía la tónica general hasta aquel momento) pero bastante antes que sus colegas del realismo social. Es decir, los lectores griegos conocieron antes a Luis Martín Santos (Tiempo de silencio, 1980) y a Juan Benet (Volverás a Región, 1983) que, por ejemplo, a Ferlosio o a Aldecoa.
En 1984 se publica en griego El misterio de la cripta embrujada de Eduardo Mendoza (seguirá La verdad sobre el caso Savolta en 1992 y otros cinco títulos del mismo autor). En aquel momento se introdujo en Grecia la narrativa española de la era postfranquista. Seguirá una avalancha: en 1987, Balada de Caín de Manuel Vicent, en 1989 Historia de un idiota contada por él mismo o El contenido de la felicidad de Félix de Azúa, en 1991 La rosa de Alejandría de Manuel Vázquez Montalbán, Luna de lobos de Julio Llamazares, El hombre sentimental de Javier Marías, en 1992 El invierno en Lisboa de Antonio Muñoz Molina... Siguieron otros libros de los mismos autores, así como de Juan Marsé, Juan José Millás, Rosa Montero, Almudena Grandes, etc. Notamos, pues, claramente que a partir de la década de los 90 y con la narrativa de los narradores que aparecieron durante la transición política como buque insignia empieza a aumentar el volumen de libros literarios españoles traducidos, al mismo tiempo que se disminuye considerablemente el tiempo que mediaba entre la aparición del original y su traducción al griego.
Al mismo tiempo, los narradores españoles empiezan a cosechar sus primeros éxitos de ventas y, sobre todo, de crítica: de Muñoz Molina se han traducido con bastante éxito siete obras, de Javier Marías ocho, de Rosa Montero siete, de Enrique Vila-Matas seis, de Juan José Millás cinco, de Julio Llamazares cuatro, de Juan Marsé y de José Luis Sampedro tres de cada uno, etc.
Se puede decir que la última década del siglo pasado y la primera del siglo presente constituyen la etapa de auge de la traducción de obras españolas al griego. Una etapa que duró hasta 2009 y que ha servido también para la consolidación de una generación entera de traductoras y traductores.
Desde la última década del siglo pasado hasta hoy se ha traducido a tantos escritores y escritoras españoles que sería agotador mencionarlos a todos en este ensayo; no obstante, ¿cuál ha sido la resonancia que han tenido los escritores españoles contemporáneos en Grecia, en lo que al número de ejemplares vendidos se refiere? La verdad es que la mayoría de los libros traducidos no ha conseguido llegar al gran público. Muy pocos han logrado ventas considerables, hablamos, por ejemplo, de Eduardo Mendoza, Antonio Muñoz Molina o de libros concretos como Soldados de Salamina de Javier Cercas (sus dos siguientes novelas La velocidad de la luz, 2007 y El inquilino, 2011 no han cosechado el mismo éxito). No obstante, hay cuatro escritores, dos ya consagrados y dos más jóvenes que han conseguido alcanzar en Grecia un éxito de ventas considerable, nos referimos, por un lado, a Manuel Vázquez Montalbán (más de 30 libros traducidos, prácticamente toda su bibliografía) y Arturo Pérez Reverte (13 libros traducidos) y, por otro, a dos escritores más jóvenes, esto es, a Carlos Ruiz Zafón (cuatro novelas traducidas al griego) y a Pablo Tusset (tres novelas traducidas).
Resumiendo hace falta subrayar que desde finales de la década de los 80 hasta nuestros días se ha traducido mucha narrativa española contemporánea (más de 400 títulos) al griego. Diríamos que se ha traducido de manera un tanto anárquica que condujo a una superoferta de obras que parecía no preocuparse por las ventas reducidas de la gran mayoría de estos libros (no hay que olvidar que en muchos casos la traducción ha sido subvencionada por el Ministerio de Cultura español).
Regresando a las preguntas que planteábamos al iniciar nuestro discurso, intentaremos ofrecer de manera concisa una respuesta. Para empezar ya hemos visto que se ha traducido a un número considerable (con bastantes ausencias, claro) de autores españoles contemporáneos. Con respecto al tiempo que tardan en traducirse al griego dichos autores, hay que diferenciar claramente en dos períodos: antes de 1990, los escritores españoles tardaban en cruzar la frontera griega – en muchos casos “esperaban” durante décadas. A partir de la última década del siglo pasado, no obstante, se sigue mucho más de cerca la narrativa española y bastantes libros se traducen apenas uno o dos años después de su aparición en España. Nos preguntábamos, asimismo, acerca de la resonancia que han tenido en Grecia las obras traducidas. Esta es una cuestión bastante complicada. Es obvio que existe un escritor fuerte, para utilizar la terminología de Harorld Bloom, esto es, Federico García Lorca. Del resto de los autores españoles de los siglos XX y XXI no podemos decir que haya alguien especialmente conocido y reconocido por el gran público lector griego. No obstante, hay escritores, novelistas para ser más exactos, que gozan de cierto prestigio en Grecia, como Manuel Vázquez Montalbán, Arturo Pérez-Reverte, Javier Marías, Antonio Muñoz Molina o Carlos Ruiz Zafón. Esto significa que el “canon griego” de la literatura española contemporánea, con Lorca indiscutiblemente a la cabeza, incluiría a narradores que han surgido en el panorama literario español después de la muerte de Franco (hablamos, sobre todo, de escritores de la nueva narrativa de los años 80) y relegaría a un segundo plano a la mayoría de los clásicos, es decir, a Cela, Delibes, Torrente Ballester, Sender, Ayala o Laforet, bien porque estos no han sido traducidos al griego o bien porque sus traducciones han pasado prácticamente desapercibidas. Acaso, ¿hay escritores sobresalientes, según el canon literario vigente en España, que no han sido jamás traducidos al griego? Nosotros consideramos en este trabajo como autores traducidos al griego solo aquellos que han visto por lo menos un libro suyo en este idioma, por tanto hay ausencias significativas tanto en nombres (Aub, Ayala, Cunqueiro, Chacel, Umbral y otros) como en obras (La tía Tula, Tirano Banderas, Cinco horas con Mario, El Jarama, San Camilo 1936, etc.). Por último, ¿hay escritores españoles “ignorados” u olvidados en su patria que han sido traducidos al griego? La verdad es que, repasando la lista de escritores y novelas traducidos al griego, encontramos nombres y títulos que sorprenden, máxime si al mismo tiempo tenemos en cuenta los nombre y títulos que faltan de esta lista.
Con respecto a la poesía, lo podríamos decir todo con el epígrafe “Lorca y poco más”. Este “poco más” incluye, como hemos señalado ya, a Juan Ramón Jiménez, Antonio Machado, Luis Cernuda, Rafael Alberti, José Hierro, Antonio Gamoneda, Francisco Brines, Luis García Montero, Juan Vicente Piqueras...
En lo que se refiere al teatro, los últimos años estamos presenciando en Grecia un fenómeno muy llamativo que dice mucho del “poder” de los traductores en la consagración de un autor extranjero. El teatro español traducido al griego era casi inexistente (Divinas palabras de Valle-Inclán ha sido una excepción) hasta recientemente. No obstante, los últimos cinco o seis años el teatro contemporáneo español, sobre todo el catalán, literalmente arrasa en las escenas teatrales de Atenas: Sergi Belbel, Juan Mayorga, Josep María Benet i Jornet, Enric Nolla, Abel Zamora son ya nombres bastante difundidos entre el público griego. Pues bien, gran parte de su “popularidad” se la deben a la traductora María Jatzienanuil que ha llevado al griego a más de 25 títulos, 11 de ellos editados en 2012, es decir, en plena crisis económica; un número que llama la atención.
Quisiéramos concluir este trabajo exponiendo el estado actual de la presencia de la literatura española contemporánea en Grecia que podría describirse como “tiempo de descuento”: hemos pasado de las 17 novelas españolas que se traducían anualmente del castellano a finales de la década pasada, a las 9 en 2011 y a las 9 en 2012: destacan tres de Carlos Ruiz Zafón [La sombra del viento, Marina y El prisionero del cielo].
Como epílogo, quisiéramos compartir con ustedes la carta que hemos recibido recientemente de la prestigiosa casa editorial Patakis (con más de 7.500 títulos a su haber) como respuesta a nuestra propuesta de que se examine la posibilidad de la traducción al griego de la novela de Antonio Orejudo (una de las más significativas “ausencias” de la narrativa española en Grecia) Un momento de descanso:
Atenas, 29 de octubre de 2012
Estimado señor Paleologos, ya tenemos constancia de este libro, pero desgraciadamente no creo que sea posible proceder a su edición. Los tiempos son extremadamente difíciles, y por tanto intentamos restringir, en la medida de lo posible, nuestra actividad editorial.
Le estamos muy agradecidos por su propuesta,
Atentamente,  
George Pantsios
Foreign Rights & Marketing
Patakis Publishers



Ponencia presentada en A Coruña en diciembre de 2012 en el marco de congreso internacional para la celebración de los 50 años de la Asociación Internacional de Hispanistas. 






[1] En 2008, el año de mayor auge de la industria del libro griega, se editaron en total 10.680 libros. Los libros traducidos alcanzaron los 4.442 libros. De ellos el 51,3% se tradujo del inglés, el 11,3% del francés, el 6,5% del italiano, el 5,1% del alemán y el 4,9% del español. De esos 4.442 libros, los 758 eran literarios (en su gran mayoría novelas, 504, de 20 idiomas). En 2011, ya en plena crisis económica, se ha bajado a 8.333 libros, los 2.672 traducidos (el 52,9% se tradujo del inglés, el 13,9% del francés, el 5,2% del alemán, el 4,3% del español, el 3,8% del italiano, el 1,3% del ruso, etc.). 

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