Σάββατο, 1 Αυγούστου 2015

Leto, por Konstantinos Paleologos

Leto


El día ha amanecido tan radiante y caluroso que casi desmiente el calendario que, colgado en una de las paredes de la habitación, insiste en que estamos a 24 de diciembre. Leto, en su cuna, está jugueteando con un globo rojo emitiendo ronroneos de satisfacción. La niña, una y otra vez, intenta morder su juguete y, sobre todo, las letras amarillas que lo adornan y que le desean, aunque ella no las pueda leer, “Feliz Navidad”.
            De repente, Leto, aburrida de jugar con el globo, abre las manos y la pequeña esfera se desliza entre sus deditos y empieza a elevarse ante el asombro de la niña que la mira con unos ojos negros que brillan de felicidad y picardia. El globo, empujado por la corriente, se cuela por la ventana abierta y, rozando la buganvilla, se pierde por entre los edificios de la ciudad.
            A veces, los deseos llegan hasta el cielo.


Primera publicación: El País Semanal, número 1.265, domingo, 24 de diciembre de 2000, página 84.




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