Πέμπτη 9 Απριλίου 2015

Mi ausencia, de Cecilia Beatriz Escobar

Mi ausencia

Incluso nuestras ausencias
tienen una forma específica de ser
de oler
de no estar.
Pueden ser ausencias arrogantes
obedientes
traicioneras,
ausencias palpables
ausencias con olor de enamorado

Mi ausencia tiene, tal vez,
un poco de amarillo tatuado en la espalda
un poco de brillo dominguero
un poco de pereza estacional
un poco de lucha convencida
un poco de renuncia a mi pasado
un poco de infelicidad instalada
un poco de perdón
un poco de pretensión
un poco de pasión por la vida
un poco de misión autoimpuesta
un poco de cuentos infantiles a la hora de dormir
un poco de conveniente escape
un poco de oscuridad sin luna
de lluvias tropicales
de calor dulce y sombrío
de gordura del aire
de hierba recién llovida

Mi ausencia no es ausencia bien portada
sino caprichosa
porque grita, canta y patalea
porque se niega a reducirse a la más pura y banal locura
porque exige tener sentido
porque demanda servir para algo
porque de lo contrario
su corta existencia
nos condenaría a ambas
a ella y a mí
(y a mí más que a ella)
al eterno fracaso
a la derrota sin fin
a la derrota al fin

Mi ausencia convive con tantas ausencias
que incluso cuando estoy presente
me abraza fuerte para no caerse
y consigue
con picaresca cara de juguetona ausencia
acercarme un poco más
al día de mi muerte


-Atenas, 18 de octubre de 2011-



Cecilia Beatriz Escobar nació en San Salvador y estudia Economía en la Grecia en crisis.

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